No le escribo como simpatizante. No le escribo
como opositora.
Le escribo como una colombiana que ama
profundamente su país.
Las elecciones terminaron. La campaña terminó.
Los discursos terminaron.
Ahora comienza lo más difícil: gobernar para
todos.
Hay millones de colombianos que creen en
usted y hay millones que piensan distinto,
sueñan distinto y votaron distinto. Pero todos
compartimos algo: queremos vivir en un país
más seguro, más justo, con más oportunidades
y menos odio.
Quiero pedirle que recuerde, todos los días, que
el poder que hace una semana recibió no es un
trofeo, no es un premio, ES UNA
RESPONSABILIDAD.
Que escuche a quienes votaron por usted, pero
también a quienes no lo hicieron.Que no
gobierne para un partido, una ideología o un
sector; que gobierne para Colombia.
Que piense en los niños que merecen educación,
en las familias que luchan por llegar a fin de
mes, en los campesinos que sostienen esta
tierra… en los emprendedores que generan
empleo, en los jóvenes que sueñan con un futuro
mejor y en quienes han perdido la esperanza de
encontrarlo aquí. Que recuerde que no puede
haber progreso mientras no haya seguridad y el
miedo siga formando parte de la vida cotidiana
de los colombianos.
Nuestro país necesita líderes capaces de unir,
necesita decisiones valientes y Necesita
RESULTADOS. que quienes ocupan los cargos
más importantes recuerden que la historia no los
juzga por las promesas que hicieron sino por las
vidas que lograron mejorar.
Ojalá que cuando termine su mandato, los
colombianos podamos mirar atrás y decir que,
más allá de las diferencias, usted estuvo a la
altura de la responsabilidad que recibió. Porque
al final ningún presidente gana cuando gana
una elección… Un presidente gana cuando gana
su pueblo.