De la Calle a la Vida

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“Para yo salir de la droga, mi motivación fue el cambio de vida, porque en algunas ocasiones me vi muy mal, yo sé que es una patada, que es un frío, que es un hambre, y verdaderamente le agradezco al Sistema que confió en mí y me dio la oportunidad de hacer un proceso bien hecho, y gracias a Dios y a mi fuerza de voluntad yo llevo 7 años sin consumir” dice Sandra Janeth Cuervo Marulanda, beneficiaria del  Sistema de Atención al Habitante de Calle Adulto, que brinda atención integral y acompañamiento a los habitantes de calle, hombres y mujeres, mayores de 18 años, en la Ciudad de Medellín, mediante diversas modalidades de atención, intra y extra mural, con base al modelo de reducción del daño y minimización del riesgo, con el fin de restablecer sus derechos en pro de una inclusión social.

La oscuridad, la calle 

Sandra se enfrentó a las calles del centro de Medellín durante 20 años por una decepción amorosa, empezó a tomar licor, siguió con el perico, la rueda, la marihuana y cuando vio que esta no le hacía efecto optó por el bazuco, el que la tiró a la calle definitivamente, situación que la llevó a perder 2 de sus 4 hijos, los cuales el ICBF los entregó en adopción. “Yo perdí mi hogar, mi familia, y gracias a Dios ahora he recuperado parte de mi familia, recuperé dos hijos y mis dos hijas no las volví a ver, por causa de 20 años en la calle, viendo que la gente me rechazara, me pateara, me tirara las monedas así sea de 50 pesos en los pies, me trataran como una basura” cuenta, Sandra Yaneth. 

La luz, la resocialización

La luz en medio del Túnel la vio Sandra cierta vez por la Calle Carabobo, donde se mantenía, consumiendo, llegó una móvil de Centro Día y le propuso ir a los patios. “A mí me insistieron muchas veces, mas yo nunca quise como pararle bolas, porque quería seguir en ese mundo”, cuenta Sandra Yaneth, pero llegó por fin el día en que la sensibilizaron y la motivaron al cambio, la acogieron, le dieron la posibilidad de baño, un desayuno, un almuerzo, un dormitorio, allí duró 15 días, se fue, al mes volvió y dijo no más a la calle, porque le gustó el Sistema, la llevaron para un centro de rehabilitación, allá elaboró su proceso durante un año, “lo hice bien hechecito y aquí estoy parada” advierte.

Ella dice que, gracias a Dios, al Sistema y a su fuerza de voluntad se siente una persona apta para la sociedad, es casada con otro compañero también ex habitante de calle, con el que lleva 7 años viviendo y 3 años de casada. Actualmente trabaja en uno de los cafetines que les proporciona el Sistema como medio de trabajo y sustento para las personas resocializadas. Sandra asegura también que, “si las cosas se hacen bien hechas, si se puede salir de las calles y de ese abismo en el que nos encontrábamos, porque afortunadamente hay personas, líderes del Sistema que tienen que ver mucho con la resocialización de nosotros, esta gente nos apoya demasiado y sabe cómo llevarnos por el camino que es”

De habitante en situación de calle a bachiller

 “Yo le agradezco al Sistema Habitante de Calle y a mi fuerza de voluntad, la persona que soy hoy en día, una mujer casada, vivo feliz, ya no vivo en esa oscuridad, un mundo tan depresivo. Le agradezco también al sistema, la oportunidad que me dio de terminar mi bachiller, porque empecé primero de primaria y en diciembre me gradué como bachiller; también hice un diplomado como operadora terapeuta porque mi sueño es ayudar a otras personas, porque así como otros líderes me ayudaron a mí en ese entonces, quiero ayudar a esas personitas y sensibilizarlas de que si se puede salir de las drogas, que podemos vivir dignamente y en este momento yo estoy esperando mi oportunidad para trabajar como operadora terapeuta, y llevar a mis amigos de calle y enseñarles de que si se puede, si a la vida y no a las drogas.

“Yo exhorto a los habitantes de calle que eso es un proceso largo, que se necesita de esfuerzo, una motivación y constancia, debemos de mantener la calma no dejarnos llevar por sentimientos de culpa ni de frustración, que vale la pena hacerlo, yo gracias a Dios y a mi fuerza de voluntad llevo 7 años sin consumir, vivo feliz, contenta, ya vivo mi vida de colores, lo que antes lo veía gris y oscuro, ahora lo veo maravillosos, que hagamos las cosas con amor y dedicación”.

Lecciones de una terapeuta en potencia

“En el proceso de resocialización nos enseñan el autocuidado, que es la inclinación por facilitarnos atención sobre nosotros mismos; la autoimagen, que es como una fotografía interna y con frecuencia falsa que tenemos nosotros mismos cada vez que decimos pensamos, un ejemplo, yo soy o yo no soy, yo puedo o yo no puedo; la autoestima es el aprecio o consideración que tiene uno de sí mismo, un ejemplo, logros y metas y proyectos de nosotros mismos; el autocontrol, la capacidad de controlarnos o dominar sobre nosotros mismos, por ejemplo la fuerza de voluntad, evitar la discusión entre nosotros, y tener hábitos saludables, también nos enseñan sobre la autonomía, o sea poder obrar con mi propio criterio independiente de la opinión o deseo del otro, por ejemplo comer como quiero, vestir como debo o como yo deseo y la libertad de uno escoger con quien relacionarnos”.

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